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INTELIGENCIA EMOCIONAL PARA EMPRENDER

Actualizado: ene 16

Manejo de las emociones para #emprender y triunfar

11 dias en una clínica siquiátrica me hicieron entender que el éxito o el fracaso de un proyecto dependen más de la persona que está detrás que incluso de la idea misma.


Las habilidades emocionales de una persona determinan en gran medida el éxito o fracaso de sus proyectos y de su vida.

Emprender es algo que me resulta natural. Nací en una familia paisa donde me enseñaron que ser independiente laboralmente era la mejor opción y bajo esa idea, cuando llegamos a vivir a Bogotá mis papás, mi hermanito y yo, el 3 de febrero de 1980, mi papá inició como vendedor ambulante en las calles del centro de la ciudad, un camino que estaría lleno de lucha, frustraciones, pero que lo llevaría al éxito, por lo menos a eso que para mis papás es el éxito: La prosperidad económica que como campesinos en su pueblo natal difícilmente habrían alcanzado.


Crecí en un hogar lleno de amor, pero también muy exigente, donde siempre reinó el ejemplo de trabajar duro: De pequeños, nos llevaban a mis hermanos y a mi a trabajar con ellos para que aprendiéramos. De manera consecuente con ese proceso, ya siendo mis 3 hermanos y yo profesionales, decidimos también montar negocios que si bien serían rentables, nada tenían que ver con la formación académica que cada uno escogió. Sin que en ese momento lo reconociéramos, pesó la exigencia de mis papás de ser “independientes”.


Casi sin darme cuenta, comenzó a crecer en mi una insatisfacción producto de estar dedicando mi vida a hacer algo que llenaba mis bolsillos pero que no me representaba mayor reto intelectual, ni me llenaba de emoción… “Yo no pasé cinco años en una universidad para esto!”- Me decía después de ya llevar emprendiendo unos 6 o 7 años.

En esa búsqueda de lo que realmente me hiciera feliz comencé hace 13 años una maestria donde conocí gente de muy alto nivel académico y laboral, lo que me mostró definitivamente otro camino… Este camino sí me retaba porque me mostró una via para grandes cosas para ayudar a construir un mejor país. Fue allí donde, comencé a experimentar los primeros síntomas de mi ansiedad, pero hace apenas dos años lo entendí y entenderás porqué.


A pesar de haber escogido a consciencia esa maestria, a pesar de estar rodeada de gente que me enriquecía intelectualmente, con el paso de los meses mi rendimiento académico comenzó a decaer y yo no entendía porqué, creo que en ese momento entré en una disyuntiva que para mi era difícil de solucionar: Seguía haciendo negocios como mis papás me habían enseñado o me iba por mi desarrollo profesional. Muchos pensarán que habría podido hacer las dos, pero no estaba siendo feliz de la forma en la que estaba haciendo negocios.

Vendí los #negocios, muy a pesar de lo juzgada que fui y monté una #empresa donde pudiera generar gran impacto económico y social y donde pudiera poner en práctica gran parte de lo aprendido en mis dos pasos por la universidad y que estuviera directamente relacionada con mi pasión: Ayudar a la gente. Así nace Wikideas, un centro de desarrollo organizacional donde ayudamos a quien quiera emprender a hacerlo desde su propósito de vida, creando y desarrollando proyectos de gran impacto social, ambiental, tecnológico y de paso los ayudamos, así como a organizaciones de diferentes orígenes y tamaños a la estructuración de #proyectos y a la gestión de recursos de #Cooperación Internacional.


Ha sido un camino fructífero pero difícil. Cuando apenas llevaba año y medio funcionando… mi afán por demostrarme y demostrarle a mis seres queridos, para quienes la prosperidad económica es tan importante, que la cosa iba bien… me hizo cometer grandes errores y estalló mi ansiedad!


Durante ese año y medio la ansiedad ya me estaba jugando malas pasadas, pero no fui muy

consciente de ello en ese momento. Esa sensación constante de intranquilidad, de estar siendo juzgada y observada, de no poder pensar con claridad, de nervios de no sé qué, de no dormir bien por la presión económica que significa manejar una empresa, de dar “ejemplo” como hermana mayor (Presión que siempre tuve ahí)… me llevaron a tomar decisiones mas con el corazón que con la cabeza y no fui lo suficientemente buena manejando un equipo de trabajo, manejando el flujo de caja y algunas otras cosas… y aunque paradójico arriesgué la empresa y con ella mi sueño!


Fue tal la presión que yo misma me impuse que tuve un serio episodio de pérdida de memoria, fuertísima ansiedad y depresión y terminé 11 dias en una clínica siquiátrica. Nadie entendía quéhabía pasado porque no lo vieron venir.

La ansiedad es una enfermedad que muchas veces escondemos detrás de una sonrisa, una actitud positiva constante y yo misma me creí durante años el cuento que “yo estaba bien” que era simplemente temporal y que ya se me pasaría.

En esos 11 dias, alejada de todos y de todo, con tratamiento y acompañamiento siquiátrico,

entendí que mi problema venía, en gran parte pero no todo, de la gran presión que en mi

formación tuve como hija y hermana mayor: “Usted debe dar ejemplo”, “Usted debe ser la mejor”

Y yo no quería decepcionar a nadie.


Fueron 11 dias difíciles porque te das duro al pensar que no fuiste capaz con tu propia vida, que todos te están juzgando, además los medicamentos no te dejan pensar ni actuar con claridad.

Estás en un espacio silencioso pero a la vez rodeado de personas que tienen problemas mentales serios, es una tensa calma.

Quienes hemos pasado por esto sabemos que el estigma con los temas siquiátricos es aún muy grande.


Hoy después de cuatro años, y aún luchar con algunos episodios de #ansiedad, puedo

darte algunos consejos:

- Dedícate a lo que te haga feliz y sin remordimientos. Lucha por ello!

- Las emociones son las que nos hacen avanzar y disfrutar o “naufragar”: La inteligencia

emocional es la capacidad que tiene una persona de manejar, entender, seleccionar y

trabajar sus emociones y la de los demás, creando un ambiente de armonía entre los

miembros de un equipo.


Una persona que se enfada con facilidad, que se pone triste con frecuencia o que no es

capaz de controlar sus impulsos… es alguien con mala inteligencia emocional. Por el

contrario, una persona que se conoce bien a sí mismo, que es capaz de pensar antes de

actuar, que entiende sus impulsos, que los expresa con educación siendo sincero pero, a la

vez, consiguiendo no afectar negativamente a la gente que le rodea…o que es capaz de

relativizar y sentir las cosas de una forma sana…sería una persona con MUY buena

inteligencia emocional.


¿Qué #competencias dependen de la buena #gestión emocional?

Por ejemplo la capacidad de liderazgo, la comunicación, la adaptación a los cambios, resolución de conflictos, cooperación en equipo, el rendimiento, manejar la presión, la toma de decisiones porque el exceso de ansiedad produce bloqueos que frenan la creatividad.


Los expertos coinciden en que escalar posiciones en una empresa o evolucionar como

emprendedor, hoy en día, depende más que nada de un alto grado de Inteligencia emocional.

Quienes posean este “ingrediente” serán más exitosos, se sentirán más realizados y disfrutarán del respeto de sus directivos, compañeros, equipo y clientes.


El buen manejo de las relaciones interpersonales marca la diferencia, porque muchas personas pueden tener las mismas habilidades pero la capacidad de relacionarse podría ser la diferencia, por ejemplo, a la hora de generar empatía con tus socios, colaboradores y clientes.


La inteligencia emocional determina la actitud de una persona frente a su trabajo (y frente a su vida). La actitud y el rendimiento, claves en el éxito profesional, dependen de factores como la autoestima, autocontrol, capacidad de relación social.


El factor emocional es más importante cuanto más compleja es la situación o el desempeño de un puesto, ya que engloba aspectos como la disciplina, automotivación, perseverancia, empatía y agilidad mental entre otras.


Las personas con una alta inteligencia emocional no necesariamente tienen menos emociones negativas, sino que, cuando aparecen, saben manejarlas mejor. Tienen también una mayor capacidad para identificarlas y saber qué es lo que están sintiendo exactamente y también una alta capacidad para identificar qué sienten los demás.


Te preguntarás en qué va esta historia: Sigo trabajando fuerte en mi sueño, la empresa sigue

creciendo de manera rentable y cada vez voy mejor con mi ansiedad.


Emprender no es fácil, pero vale la pena cuando es lo que sueñas! Ánimo y adelante!!!

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